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08:11h. miércoles, 05 de agosto de 2020

PERFIL CIUDADANO Lcda. Olga Ruth Romero Argudo

OCUPACIÓN ACTUAL: Responsable del área de Museo de la Casa de la Cultura Núcleo del Cañar.
Lcda. Olga Ruth Romero Argudo.
Lcda. Olga Ruth Romero Argudo.
Háganos una reseña de su vida 
Nací en Azogues hace 51 años, mis padres son Carlos Romero y Julia Argudo, ambos oriundos de esta tierra. Desciendo de una familia numerosa y de Valores, en total somos 11 hermanos, de ellos soy la octava. Mi padre por 40 años laboró en la Empresa Industrias Guapán y mi madre se dedicó el mayor tiempo a la crianza de sus hijos. En la niñez vivíamos con mis padres y hermanos, junto al colegio La Providencia, años que fueron los mejores. 
¿Sus estudios?
Estudié en la Escuela Naciones Unidas, la secundaria en el colegio La Providencia de Azogues, donde me gradué en Químico Biólogo en 1986, estos años como de toda persona, fueron los mejores de mi vida.
¿Preparación universitaria y estudios superiores? 
A los 18 años, luego de graduada en el colegio, decido estudiar la carrera de Artes Visuales en la Universidad Estatal de Cuenca. Me incliné por esta carrera por mi afición al dibujo y la pintura, y por el tiempo corto que duraba. Egresé en 1991, sin embargo, me gradué como licenciada en el 1997. 
Hace un año me recibí como abogada, estudios que lo realicé en la Universidad Técnica Particular de Loja UTPL. En el 2011 estudié un diplomado superior en Gestión Cultural en la Universidad del Azuay. 
¿Alguna experiencia de la niñez o juventud?  
Las experiencias que tengo de la niñez son los juegos tradicionales. Los recuerdos de la escuela los mejores, en ese tiempo jugábamos en el recreo con las muñecas de papel, otros se dedicaban a saltar a la soga, llevábamos canicas para coleccionar. En las tardes, como el sector de la escuela Naciones Unidas era despoblado, nos reuníamos a lo que llamábamos “la pampa de juego”, donde cortábamos las hojas de penco para deslizarnos por las pendientes, era muy divertido. Con mis hermanos jugaba en los carros de tabla. Ese tiempo como niños éramos más creativos y activos que en la actualidad, ese ambiente era el propicio para crecer con valores. 
Ese tiempo no era peligroso como ahora, incluso nos íbamos solos los niños a la escuela, nuestro fiambre era el canguil, el huevo duro y pan con guineo. 
¿Háblenos de su vida profesional y cargos que ha ocupado? 
Luego de egresada en la carrera de Artes Visuales, aparece la oportunidad de laborar como asistente administrativa del Museo de la Casa de la Cultura, de Azogues, en 1991, gestión del entonces presidente Edgar Palomeque Vivar. Por un año y medio permanecí con contrato a prueba y luego recibí el nombramiento. A la par que trabajaba, pude realizar mi tesis y graduarme, fue el doctor Eduardo Crespo quien me dio la oportunidad de culminar mis estudios. Muy pronto voy a cumplir 30 años en este trabajo como responsable del área de Museo de la Casa de la Cultura Núcleo del Cañar. 
¿Cuál es su plato o comida favorita? 
Desde un caldo de patas, un caldo de gallina, hasta locros que prepara mi madre, me gustan mucho los platos típicos de la Sierra. Uno de mis platos preferidos es la trucha frita y ensalada. De hecho, los fines de semana salgo a la feria y al regreso preparo esos platos. 
¿Qué opina sobre el tema cultural en Azogues y la provincia? 
En el tema cultural no se ha dado la importancia debida, a pesar que tenemos nominaciones de Capital Arqueológica al cantón Cañar, y Azogues Ciudad Patrimonio Cultural, pero no hemos aprovechado, no tenemos una proyección a futuro. Es hora de apostar por el turismo y la cultura, disponemos de atractivos y debemos ponerlos en valor, intervenirlos, promocionarlos y difundirlos para que Azogues y los demás cantones sean considerados como destinos turísticos, y al final los turistas dejen sus fondos y sus regalías, lo cual dinamiza la economía. No puede ser posible que Cojitambo con el potencial que tiene esté abandonado y destruyéndose, igual el Complejo de aguas termales de Guapán. Es hora de unirnos todos, más allá de temas políticos, debe ser una apuesta de todas las autoridades en conjunto con la ciudadanía. 
¿Cuándo nace su afición por la pintura, y sus logros?
Desde la niñez y juventud me gustaba dibujar y pintar, de hecho, la pintura me ha dado muchas alegrías, en 1991 triunfé en el Primer Salón Provincial de Pintura de Noviembre, en Azogues, y obtuve una mención de honor a nivel nacional en acuarela en el 2010, en la Bienal de Ambato. Llevo pintados alrededor de 50 cuadros. Muchas veces he expuesto mis pinturas de manera colectiva, varias veces en la Casa de la Cultura, en el Municipio y en salones provinciales. También realicé una muestra privada en el museo Manuel Landívar de la Casa de la Cultura del Azuay. Para mi, la pintura es la libertad, es una forma de realización personal. Admiro mucho al artista ecuatoriano Jorge Velarde, por sus obras de realismo social. 
¿Una síntesis de su familia? 
Somos 11 hermanos: Iván, Orlando, Zaida, Fernando, Marcelo, Julita, Nancy, Norma, Patricio y Germania. Vivo todavía con mis padres y una hermana que tiene discapacidad. Todos los días compartimos gratos momentos, creo que la familia es lo más importante que Dios nos ha dado en la vida. Con todos mis hermanos tenemos una buena relación y siempre estamos en contacto. Tengo 25 sobrinos, quienes me dan muchas alegrías. 
¿Su experiencia en la Casa de la Cultura?
Llegar a la Casa de la Cultura ha sido una experiencia maravillosa, desde 1991 que empecé a laborar he aprendido mucho, he adquirido experiencia, lo que me ha servido para aportar a la cultura de la provincia. He visto pasar las administraciones de Edgar Palomeque Vivar, Eduardo Crespo Román, Fernando Crespo Regalado, Luis Carpio Amoroso, cada una ha aportado como ha podido. Pese que fue inaugurado el museo de la Casa de la Cultura en 1986, en la presidencia de Edgar Palomeque Vivar, no estuvo en funcionamiento, hasta que 1995 junto con Francisco Álvarez Pasos, iniciamos la implementación de la Sala de Etnografía con el aporte de FonCultura, y al año siguiente se apertura el museo en la gestión de Eduardo Crespo Román. Actualmente el museo de colección arqueológica cuenta con 1.901 piezas y la parte etnográfica con 524 piezas, las cuales fueron recolectadas desde las parroquias y comunidades. 
Para mí la Casa de la Cultura representa toda una vida, he tratado siempre de estudiar y prepararme más para realizar un buen trabajo, esa es la manera de retribuir a la entidad que uno tanto quiere. 
¿Labor de las autoridades en Azogues y la provincia?
A las autoridades se les califica y se les avalúa por la ejecución de obras, por el servicio a la ciudadanía. Soy muy querendona a mi ciudad y creo que aún no se está cumpliendo con obras, todavía no han despuntado en su gestión, como espera la gente. “Las obras son amores”, y si no hay obras no se puede evaluar. Soy muy positiva y esperamos que en el transcurso de los próximos meses se vayan cristalizando proyectos. Todos los ciudadanos que pagamos impuestos, necesitamos que los mismos se conviertan en obras. 
¿Qué percepción tiene sobre la situación actual del país?
La situación del país es muy complicada, el tema económico está estancado por la falta de oportunidades de empleo. Como funcionarios de instituciones públicas estamos sujetos a las decisiones del Gobierno y esperemos vayamos saliendo adelante este nuevo año. 
¿Expectativas para el futuro?
El futuro es incierto, cuando me jubile de esta labor me dedicaré a la pintura, y si puedo seguir trabajando en el ámbito cultural desde otros espacios, también lo haré. 
¿Un mensaje para los lectores de Heraldo del Cañar?
Semanario Heraldo del Cañar cada semana da la oportunidad a los lectores, de conocer la vida de muchos personajes que estuvieron invisibilizados, felicitó a los directivos, porque a través de ello podemos expresar nuestros pensamientos e ideas, y lo que queremos por el bien de la provincia. A los distinguidos lectores les invito a que continúen con fidelidad leyendo este Medio de Comunicación que es diferente. (I) (PDV)