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09:29h. miércoles, 05 de agosto de 2020

PERFIL CIUDADANO Médico PhD Esteban Horacio González Domínguez

OCUPACIÓN ACTUAL: 
Docente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca. 
Háganos una reseña sobre su vida
A pesar que nací en Cuenca en 1984, soy un azogueño de corazón, mis padres son Horacio González Abad y Sonia Domínguez, médicos de profesión y oriundos de esta bella ciudad de Azogues. Soy el primero de 4 hermanos. 
Dr. Horacio Gonzalez y su familia.
Dr. Horacio Gonzalez y su familia.
Háblenos sobre sus estudios 
Mis estudios primarios los realicé en la escuela Rafael María García, los 3 primeros años y luego que mis padres deciden trasladarse a vivir en Cuenca, termino la primaria allá; hasta quinto año de secundaria estudié en el Colegio Borja y el último año en un establecimiento de Miami, para aprender Inglés, desde ese año ya planificaba estudiar en el extranjero.   
Luego de graduado en el colegio, regreso a Cuenca para estudiar medicina en la Universidad del Azuay, allí paso hasta 5to. año y viajo a la ciudad de Belo Horizonte-Brasil, donde revalido y termino la carrera como médico. Estudié luego un año de Gastroenterología en la Universidad de Sao Paulo. Después estudio una especialidad en Hepatología en la misma Universidad. En esa ciudad me dan la oportunidad de laborar como médico hepatólogo del grupo de trasplante hepático en el Hospital de la Universidad de Sao Paulo. Paralelamente estudio en la misma Universidad el Doctorado en Ciencias en Gastroenterología. 
Lamentablemente sufro un accidente cerebro vascular, dos semanas antes de defender mi tesis y regreso a Cuenca para mi recuperación. Meses después y con una recuperación parcial, viajo a Brasil para defender mi tesis y me recibo como PhD en Ciencias en Gastroenterología. 
¿Alguna experiencia que ha marcado su vida?  
Cuando sufrí un accidente cerebro vascular, estuve en coma y luego de una operación exitosa, volví a la vida. Me quedo sin poder mover la mano y pierna izquierdas y problemas para hablar. Tuve, como un niño, que aprender a pronunciar las palabras y hago terapia hasta la actualidad para recuperarme. A pesar de la dura situación, he podido salir adelante con mi esposa, mi hija, mis padres y mis hermanos. 
Háblenos de su vida profesional y cargos ocupados 
Laboré como médico hepatólogo del grupo de trasplante hepático en el Hospital de la Universidad de Sao Paulo. Cuando regreso al Ecuador ingreso a trabajar como docente de Gastroenterología en la Universidad de Cuenca, donde laboro hasta la actualidad. En ese tiempo también ingreso a laborar en la Clínica Santa Inés, como médico hepatólogo. Actualmente con mi padre contamos con un Centro de Especialidades en Gastroenterología, ubicado por el sector del Colegio Benigno Malo. Mi padre hace endoscopía y yo en la parte hepatológica. 
 ¿Algún recuerdo de su niñez o juventud? 
Junto a mi primo Felipe Crespo, pasábamos en la casa de mis abuelos, donde hoy funciona el Instituto Andrés F. Córdova, allí jugamos en las bicicletas y, como el camal quedaba cerca, solíamos ir a pedir los fetos de las vacas, nuestros padres nos regalaban bisturí y tijeras, y con eso abríamos los fetos; es decir, desde esa edad ya teníamos inclinación a la medicina, de hecho, ambos lo logramos, porque Felipe también es médico. 
¿Qué significa para usted la Medicina? 
La medicina es parte de mi vida, por ella vivo, trabajo y mantengo a mi familia. Mi padre es mi ejemplo, de él sentí desde niño la inclinación a la medicina. Despierto pensando en eso y duermo pensando en lo mismo. Cuando uno tiene vocación a algo, es capaz de sacrificar la familia y hasta la salud. El objetivo siempre es dar la mejor atención a los pacientes. En Brasil me decían el doctor Esteban, en Cuenca me dicen “chico” Horacio. 
¿Qué opina del tema salud pública en el país?
La salud pública en el país está estancada, en comparación con países como Brasil, estamos muy distantes, y en gran manera es por la falta de concursos para otorgar puestos de trabajo, acá uno puede estudiar, prepararse incluso en el exterior, pero no hay las oportunidades, para lograrlo hay que ser de la política o tener alguna palanca. Existe mucha gente incompetente, haciendo un trabajo intrascendente.  
¿Háganos una síntesis sobre su familia? 
Mi familia está integrada por mi esposa Natalia Teixeira, de profesión nutricionista, y mi hija Amelia, que tiene 12 años de edad. Ambas son mi apoyo y quienes me han permitido salir adelante. Tengo una buena relación con mis hermanos Eduardo, Camila y Sofía, con quien comparto gratos momentos. 
¿Su relación familiar con personajes de Azogues y la provincia?
Mi abuelo fue Guillermo Domínguez Tapia (por mi madre), nombre que lleva el Salón de la Ciudad. Mi abuelo por mi padre fue familiar de Luis Rogerio González (lleva el nombre de una Unidad Educativa), y también mi abuela fue familiar de Emilio Abad Aguilar (lleva su nombre una Escuela). 
¿Cuál es su plato o comida favorita? 
La feijoada, propia de la gastronomía brasileña, es una mezcla del poroto negro con carne de cerdo (costillas, lomo, tocino y longaniza). Mi debilidad más grande son las cascaritas de chancho, todos los fines de semana vamos con mi esposa y mi hija a la salida de Biblián, para degustar este delicioso plato. 
¿Cuál es su percepción sobre la ciudad de Azogues?
Azogues como ciudad, es bonita, sin embargo, en el tema de infraestructura pública desde hace 8 a 10 años está estancada, no hay muchas obras. Lo rescatable es contar con un buen hospital como el Homero Castanier Crespo, considerado uno de los mejores del país. Otro aspecto que se puede rescatar, es una ciudad más limpia y organizada, pero se nota que también se va volviendo insegura. 
¿Cuáles son sus expectativas para el futuro?
Actualmente estamos formando, junto con otros profesionales, el Grupo de Trasplante Hepático, en la Clínica Santa Inés, para poder hacer realidad el trasplante en el Austro. Otra aspiración es convertirme en docente titular en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca.
¿Un mensaje para los lectores de Heraldo del Cañar?
Agradezco por la oportunidad que este prestigioso semanario da a los profesionales, es algo positivo poder contar nuestras historias de vida. A los habitantes de la provincia les invito que continúen siendo fieles lectores de este Medio de Comunicación que informa, entretiene y educa. (I)