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08:59h. domingo, 27 de septiembre de 2020

Los años viejos de “La Loma” una tradición en Biblián

-Las comparsas, la quema de monigotes y el show artístico, es más que una tradición mantenida por la Familia Huillcatanda - 
Esta tradición cultural que viene desde hace unos 40 años, es impulsada por la familia Huillcatanda.
Esta tradición cultural que viene desde hace unos 40 años, es impulsada por la familia Huillcatanda.
Durante el 31 diciembre de cada año, el barrio La Loma, uno de los más tradicionales del cantón Biblián, cambia totalmente su aspecto, para dar la bienvenida a muñecos y monigotes de papel y pintura, los cuales se colocan en una tarima en la avenida Mariscal Sucre, donde son exhibidos al público y quemados a la medianoche.
A esta calle llegan decenas de personas, entre vecinos, amigos y visitantes, para disfrutar de las comparsas, el show artístico y la quema de los años viejos. 
Esta tradición cultural que viene desde hace unos 40 años, es impulsada por la familia Huillcatanda, que año a año busca recrear a personajes e historias cotidianas, para ser contadas de manera jocosa, (sin atentar contra el honor las personas) para el disfrute de la ciudadanía. 
La noche del 31 de diciembre, en este barrio, es oportunidad para la unión entre familias, amigos, vecinos, y para disfrutar de los sabrosos canelazos y el aguado de gallina para recibir al nuevo año. 
Una fiesta el fin de año 
José Huillcatanda, uno de los integrantes de la familia, relata que la festividad del año viejo viene desde sus abuelos y padres, quienes recreaban esta actividad tradicional, disfrazándose y visitando los barrios del centro de la ciudad, donde cumplían con la comparsa y el baile, y regresaban al barrio La Loma, para a medianoche quemar los monigotes. 
Esta tradición, desde hace 18 años es imitada por los nuevos integrantes de la familia Huillcatanda, quienes, a una semana de fin de año, empiezan con la organización, esto implica buscar apoyo económico y auspicios, contratar artistas para el show y elaborar los monigotes. 
A decir de don José, la tarde del 31 de diciembre empiezan con el armado de la tarima, la colocación de monigotes y la invitación a la gente para que asista a la fiesta.  
A las 19:00, hijos, primos, cuñados y nietos, que son parte de los Huillcatanda, repasan la comparsa y se disfrazan de diversos personajes de la política, cultura, deporte o de la vida cotidiana, para recrear la historia que será contada en la noche. Esta tradición es conocida por los vecinos del barrio, quienes esperan ansiosos a la hora 21, para conocer de qué se trata y poder disfrutar de un momento ameno. 
Señala que, al llegar la hora, se pone en escena la historia con acontecimientos que marcaron el año, y con ello, muchas reflexiones y enseñanzas. Los vecinos ríen hasta más no poder, otros se toman fotos o graban con sus celulares, para que la historia no se pierda. 
Paralelo a la presentación de la comparsa, los asistentes pueden disfrutar del show artístico, con cumbias y música nacional. 
“Nos disfrazamos de 10 a 15 personas, según el tema, hemos recreado al alcalde, al ex presidente Rafael Correa, el escándalo de una jueza, de los candidatos a alcalde de Biblián, entre otros. Esperamos este año recrear una nueva historia para hacer sonreír a nuestra gente”, expresa. 
El aguado de gallina y la quema 
A la medianoche, entre familiares y vecinos encienden con gasolina los monigotes, como una manera simbólica de desaparecer al año viejo y dar la bienvenida al nuevo año. 
Los miembros de la familia Huillcatanda, luego de quemar los monigotes, sirven el rico aguado de gallina y sabrosos canelazos a todos los asistentes. 
La celebración culmina con abrazos y brindis entre vecinos, amigos, conocidos, aún desconocidos, pero que están presentes. 
“Espero que esta tradición de la familia no se pierda, no se muera y que mis hijos y nietos continúen con esta celebración, que es alegría para nuestra gente”, finaliza. (I) (PDV)